Hace un momento tu gato estaba tranquilo en el sofá. Y de repente: arranque fulminante, giro cerrado, salto por el pasillo y carrera a toda velocidad por la casa. Son los llamados zoomies, una descarga repentina de energía que casi cualquier persona que convive con un gato conoce bien.
Puede parecer extraño, resultar gracioso y a veces incluso molesto, pero en la mayoría de los casos es un comportamiento completamente normal.
Por qué tu gato empieza a correr de repente
1. Energía acumulada
Los gatos duermen mucho, pero eso no significa que no necesiten moverse. Después de descansar durante horas, el cuerpo necesita liberar energía.
2. Instinto cazador
Aunque en casa solo haya zapatillas y una manta, los instintos siguen ahí. Acechar, lanzarse y perseguir forman parte de la naturaleza felina.
3. Ritmos biológicos
Muchos gatos están especialmente activos al amanecer y al atardecer. Por eso las carreras nocturnas son tan habituales.
4. Después del arenero
Algunos gatos salen disparados después de ir al baño. Existen varias teorías: una de ellas dice que la sensación de alivio puede activar ciertos nervios relacionados con el bienestar.
Qué puede hacer el dueño
Normalmente no hay motivo de preocupación si tu gato:
corre con entusiasmo y no por miedo
después descansa con normalidad
come bien
juega
se mueve libremente y sin dolor
Así puedes ayudar a canalizar esa energía:
1. Juega con tu gato
10–15 minutos de juego activo durante el día y por la tarde suelen reducir la actividad nocturna.
2. Enriquece su entorno
Túneles, rascadores, estantes para saltar y ratones de juguete ayudan a gastar energía en otros momentos del día.
3. No lo regañes
El gato no actúa por fastidiar. Es simplemente un comportamiento natural.
4. Ajusta la rutina
A veces ayuda jugar por la noche y darle de comer después. Es un patrón natural: cazar, comer y descansar.
Cuándo prestar atención
Si además de correr notas miedo, agresividad, maullidos de dolor, picor, cojera u otros síntomas preocupantes, conviene consultarlo con un veterinario.
Las carreras nocturnas no significan que tu gato sea raro ni tenga mal carácter. Simplemente sigue sus instintos y ensaya su papel de gran cazador. Sí, a veces haciendo ruido y tirando cosas por el camino, pero eso es muy de gato.
Si tu gato come demasiado deprisa, no es solo una costumbre graciosa o inofensiva. Comer con tanta prisa puede causarle molestias y hacer que parezca hambriento todo el tiempo. La buena noticia es que, en muchos casos, se soluciona con pequeños cambios en la forma de alimentarlo.
Por qué puede ser un problema
Comer demasiado rápido puede provocar:
regurgitación justo después de comer
náuseas
hipo
gases y malestar abdominal
comer en exceso
aumento de peso
Si ocurre con frecuencia, conviene buscar la causa.
Por qué tu gato come tan rápido
Puede deberse a distintas razones:
Competencia por la comida. Si hay varios animales en casa, puede apresurarse para que nadie le quite su comida.
Comidas poco frecuentes. Si pasa demasiado tiempo entre una comida y otra, es normal que llegue con ansiedad.
Estrés o ansiedad. Una mudanza, ruidos, nuevos animales o cambios en casa pueden influir en su comportamiento frente al plato.
Experiencias pasadas. Los gatos adoptados de refugios o rescatados de la calle a menudo conservan la costumbre de comer rápido mientras haya comida disponible.
Le encanta esa comida. Si le gusta mucho el alimento, sobre todo el húmedo, puede devorarlo en segundos.
Qué puedes hacer
Lo más sencillo es crear condiciones que le impidan comer con la misma velocidad:
Usa un comedero interactivo. Un cuenco antiahogo o comedero interactivo hace que coma más despacio y en porciones pequeñas.
Divide la ración. Muchos gatos comen mejor en cantidades pequeñas varias veces al día. También puedes repartir pequeñas porciones de pienso por distintos lugares de la casa.
Dale de comer por separado. Si no compite con otros animales, suele comer con más calma.
Mantén una rutina. Los horarios regulares ayudan a reducir la ansiedad.
Cuándo consultar al veterinario
Si tu gato pide comida constantemente, adelgaza, devuelve la comida después de cada toma o cambia de comportamiento de forma repentina, conviene consultar con un veterinario. A veces comer con ansiedad puede estar relacionado con un problema de salud.
Cuidar bien de un gato implica mucho más que tener arenero, cuencos y juguetes. Hay algunos básicos del día a día que ayudan a mantener su salud, su comodidad y su bienestar general. Estas son cinco cosas muy útiles que merece la pena tener en casa.
1. Cepillo o peine de aseo
Cepillar al gato con regularidad ayuda a retirar el pelo suelto, reducir nudos y disminuir notablemente la cantidad de pelo por casa. Aunque existe el mito contrario, no solo lo necesitan los gatos de pelo largo: cualquier gato con pelaje se beneficia del cepillado.
Además, puede convertirse en un momento agradable que refuerza la confianza entre vosotros.
2. Cortaúñas
Si las uñas no se desgastan de forma natural, conviene recortarlas de vez en cuando. Para ello, lo mejor es usar un cortaúñas específico para mascotas, ya que resulta más seguro y cómodo que unas tijeras normales.
Importante: corta solo la punta transparente de la uña y evita la parte sensible del interior. Si tu gato se pone nervioso, puedes hacerlo en varias sesiones cortas.
3. Protección antiparasitaria
Incluso los gatos que viven dentro de casa necesitan protección frente a pulgas, garrapatas y parásitos internos. Existen distintos formatos, como pipetas, comprimidos o pastas. El producto adecuado debe elegirse siempre según la edad y el peso del gato.
4. Toallitas, discos suaves y bastoncillos de algodón
Muy prácticos para pequeños cuidados diarios: limpiar los ojos, retirar suciedad del pelaje o asear con suavidad la barbilla y las patas al volver a casa.
5. Cepillo de dientes y pasta para gatos
La higiene dental suele pasarse por alto, y es un error. Cuidar los dientes de forma regular ayuda a reducir el riesgo de placa, enfermedades dentales y problemas de encías. Para los gatos solo deben usarse cepillos y pastas formulados especialmente para ellos.
Para completar lo básico, conviene tener en casa un pequeño botiquín de primeros auxilios para mascotas y guardar el contacto de un veterinario de confianza.
Aprender a ir con correa es la base de los paseos tranquilos y agradables. Algunos perros la aceptan enseguida, mientras que otros necesitan más tiempo y apoyo por parte de su cuidador. Un aprendizaje calmado y progresivo ayuda a evitar estrés innecesario y a crear este hábito con más facilidad.
Cuándo empezar
Lo ideal es presentar la correa desde cachorro, una vez que ya se haya adaptado a casa y esté preparado para conocer objetos y rutinas nuevas. Un perro adulto también puede aprender, aunque a veces necesita más tiempo y paciencia.
Qué preparar antes de empezar
Tener lo básico facilitará el proceso:
una correa ligera de longitud adecuada
un arnés cómodo o collar de la talla correcta
premios o golosinas para reforzar
Si el perro se siente incómodo o asustado, todo será mucho más difícil.
Cómo acostumbrarlo al collar o al arnés
Paso 1. Deja que lo conozca
Enséñale el collar o el arnés y deja que lo huela. No se lo pongas a la fuerza de inmediato. Premia su curiosidad con caricias, voz amable o una golosina.
Paso 2. Pónselo dentro de casa
Colócale el collar o arnés durante uno o dos minutos en un ambiente tranquilo.
Mientras tanto, puedes:
jugar con él
ofrecerle un premio
entretenerlo con una actividad sencilla
Quítaselo antes de que empiece a ponerse nervioso.
Paso 3. Aumenta el tiempo poco a poco
Cada día añade unos minutos más. Empieza con periodos cortos y ve alargando el tiempo gradualmente.
Paso 4. Comprueba el ajuste
El collar o arnés no debe quedar ni suelto ni apretado. Deberían caber dos dedos entre el accesorio y el cuerpo del perro.
Si se rasca o intenta quitárselo
Es normal al principio. La sensación en el cuerpo es nueva y extraña. Redirige su atención con juego, movimiento o premios.
Cuándo añadir la correa
Cuando lleve el collar o arnés dentro de casa con tranquilidad y ya no le preste atención, puedes enganchar la correa y pasar a la siguiente fase.
Cómo acostumbrarlo a la correa
Paso 1. Preséntale la correa
Igual que con el collar, no tengas prisa. Déjala cerca y permite que la huela. Refuerza cualquier interés con voz amable y premios. Repite durante varios días.
Paso 2. Engánchala unos minutos dentro de casa
Cuando la correa ya no le genere desconfianza, colócasela un momento. Deja que esté quieto, camine o explore libremente, pero no tires de él.
No esperes a que se agobie. Es mejor aumentar el tiempo poco a poco mientras lo distraes con juego o premios.
Paso 3. Enséñale a caminar contigo
Da unos pasos por casa. Cuando camine a tu lado o se acerque por iniciativa propia, felicítalo y prémialo enseguida. Así aprenderá que estar cerca de ti tiene recompensa.
Paso 4. Qué hacer cuando tense la correa
Si tira hacia delante, no lo sigas.
Lo mejor es:
detenerte
esperar a que la correa se afloje
llamarlo hacia ti
continuar solo con la correa floja
De este modo aprende que tirar no le hace avanzar.
Paso 5. Lleva el aprendizaje a la calle
Empieza en lugares tranquilos: un patio, una calle calmada o un parque vacío. Después, añade poco a poco entornos más habituales.
Si sales directamente a un sitio ruidoso o lleno de estímulos, le costará mucho concentrarse.
Problemas frecuentes y cómo resolverlos
Se queda quieto y no quiere avanzar
No tires de la correa. Agáchate, llámalo, anímalo con un premio o da un paso hacia atrás
Muerde la correa
Redirige la atención hacia un juguete o al movimiento y premia la calma
Tira constantemente
Reduce distracciones y cambia de dirección con más frecuencia
Le da miedo la calle
Haz paseos cortos y deja que se acostumbre al entorno poco a poco
Cuánto practicar
Es mejor dedicar cinco o diez minutos al día que hacer una sola sesión larga a la semana. La constancia da resultados más rápidos y sólidos.
Qué no hacer
no dar tirones bruscos
no gritar
no castigar el miedo
no saturarlo con sesiones largas
no esperar perfección en un solo día
Si avanzas paso a paso y sin agobiar al perro, el aprendizaje será mucho más fácil. Con el tiempo, la correa dejará de ser una fuente de estrés y pasará a formar parte de paseos tranquilos y agradables.
No todos los alimentos seguros para las personas lo son para los perros. Algunos pueden causar molestias digestivas, mientras que otros pueden provocar intoxicaciones graves y requieren atención veterinaria urgente.
Alimentos que no debes dar a tu perro (ni “un poquito”)
Para un perro pequeño, incluso una pequeña cantidad puede ser una dosis importante. Además, la sensibilidad varía: algo que no causó problemas una vez puede provocar una reacción grave en otra ocasión.
1. Chocolate y productos con cacao
Contienen alcaloides como la teobromina y la cafeína, que son altamente tóxicos para los perros.
2. Uvas y pasas
Pueden provocar insuficiencia renal aguda, incluso en pequeñas cantidades.
3. Cebolla y ajo (en cualquier forma)
Son fuentes de organosulfuros, compuestos que dañan los glóbulos rojos y pueden causar anemia.
4. Xilitol
Este edulcorante se encuentra en chicles, dulces, algunos productos de panadería e incluso ciertas pastas de dientes. Puede provocar una caída peligrosa del azúcar en sangre y causar insuficiencia hepática.
5. Alcohol
Es peligroso incluso en cantidades mínimas y puede estar presente en productos que no lo parecen. Existe riesgo de intoxicación grave e incluso de muerte.
6. Café, bebidas energéticas y té
Debido a la cafeína, pueden estimular en exceso el sistema nervioso y causar taquicardia, temblores y otros síntomas graves.
7. Huesos cocidos
Especialmente los huesos pequeños o frágiles. Pueden astillarse y causar lesiones graves en el sistema digestivo.
8. Comida grasa, frita o muy salada
Puede provocar vómitos, diarrea e incluso pancreatitis.
9. Masa cruda con levadura
Aumenta de volumen en el estómago y puede causar hinchazón peligrosa. Además, durante la fermentación se produce alcohol, lo que añade un riesgo adicional.
Qué hacer si tu perro come algo peligroso
No esperes a que aparezcan síntomas. Algunas intoxicaciones no se manifiestan de inmediato, incluso si al principio el perro parece estar bien.
Qué hacer de inmediato
retira los restos del alimento
anota qué ha comido, cuánto y cuándo
guarda el envase si es posible
contacta con una clínica veterinaria lo antes posible
sigue las indicaciones del profesional
No intentes provocar el vómito por tu cuenta sin la indicación directa de un veterinario. En algunos casos puede empeorar la situación.
La regla general es sencilla: si tienes dudas, no se lo des. Para premiarlo, utiliza solo alimentos seguros o snacks específicos para perros.
Morder y destrozar objetos es un comportamiento natural en los perros. Así exploran el entorno, liberan tensión, se entretienen e incluso atraviesan la etapa de dentición. En muchos casos, el problema no es “mala conducta”, sino la falta de cosas adecuadas y seguras para morder.
Por qué tu perro muerde cosas
No hay una sola causa. Estas son las más habituales:
1. Dentición
Durante el cambio de dientes, las encías pueden estar sensibles y con picor, lo que aumenta la necesidad de morder.
Qué ayuda:
juguetes seguros para morder
mordedores específicos para esta etapa
Consejo: rota los juguetes para mantener el interés.
2. Aburrimiento y falta de actividad
Si un perro no tiene nada que hacer, se buscará entretenimiento por su cuenta: muebles, zapatos, mandos o cajas.
Hazte estas preguntas:
¿Tiene suficientes paseos?
¿Hay juego o entrenamiento a diario?
Si la respuesta es no, toca enriquecer su rutina.
3. Estrés o ansiedad
Muchos perros muerden para descargar tensión: cuando se quedan solos, con cambios en casa, ruidos o alteraciones de la rutina.
Qué es importante:
identificar la causa del estrés
establecer una rutina estable y predecible
consultar con un profesional si la ansiedad es intensa
Cómo solucionarlo
1. Reduce las tentaciones
Es la forma más rápida de evitar destrozos.
Guarda:
zapatos (en un zapatero o armario cerrado)
cables (usa organizadores)
mandos (fuera de su alcance)
juguetes de niños (en cajas)
libros (en estantes altos o cerrados)
ropa (en armarios)
2. Ofrece alternativas
Tu perro necesita cosas que sí pueda morder.
Opciones:
juguetes seguros para masticar
juguetes resistentes
juguetes interactivos o tipo rompecabezas con comida
3. Refuerza la elección correcta
Si elige su juguete, felicítalo, dale un premio o juega con él un rato.
4. Aumenta la actividad física
Después de un buen paseo, juego o sesión de entrenamiento, suele disminuir el impulso de destrozar cosas.
5. No castigues a posteriori
Si encuentras algo roto más tarde, el castigo no sirve. Tu perro no lo asociará con lo que hizo antes y no entenderá qué ha pasado.
Cuándo puede hacer falta ayuda
Busca apoyo profesional si tu perro:
muerde de forma constante y compulsiva
se hace daño en dientes o encías
ingiere objetos no comestibles
destroza la casa por ansiedad cuando se queda solo
En estos casos, lo mejor es consultar con un veterinario o un especialista en comportamiento canino.
Morder no es una forma de “vengarse”, sino una señal de que hay una necesidad no cubierta. Cuando entiendes la causa y ofreces una alternativa adecuada, este comportamiento suele reducirse de forma notable.
Aprender a usar empapadores es uno de los primeros hábitos del día a día de un cachorro. La clave es la constancia: los cachorros aprenden poco a poco, a base de repeticiones y asociaciones claras.
Cuándo usar empapadores
Los empapadores son útiles:
durante los primeros meses de vida
después de las vacunas, cuando los paseos están limitados
por la noche o con mal tiempo
en razas pequeñas (como pomeranias, yorkshire terriers o chihuahuas)
durante la adaptación a un nuevo hogar
Aunque en el futuro el perro haga sus necesidades solo en la calle, el empapador puede ser un paso intermedio muy útil.
Qué tener en cuenta
Un cachorro no controla sus necesidades como un perro adulto. Los errores al principio son normales y no significan mala conducta ni terquedad.
Los momentos más habituales en los que necesita ir al baño son:
después de dormir
después de comer o beber
tras jugar o moverse mucho
al despertarse por la mañana
Cómo organizar el aprendizaje
1. Elige un lugar fijo
Coloca el empapador en una zona tranquila y accesible. Intenta no moverlo sin necesidad: la estabilidad ayuda a que el cachorro entienda la rutina.
2. Limita el espacio
Si la casa es grande, al cachorro le costará más orientarse. Al principio, es mejor limitarlo a una habitación o colocar empapadores en varias zonas.
3. Llévalo al empapador en el momento adecuado
Después de dormir, comer o jugar, llévalo al empapador y espera unos minutos.
4. Refuerza el acierto al momento
En cuanto haga sus necesidades en el lugar correcto, felicítalo y dale un premio.
5. Repite con constancia
Cuantas más repeticiones correctas, más rápido se formará el hábito.
Si el cachorro se equivoca
No lo regañes ni lo castigues después. No va a asociar el castigo con algo que ya pasó y no entenderá qué ha hecho mal.
Qué hacer en su lugar:
limpiar con calma
usar un producto para eliminar olores
pensar en qué ha fallado
ajustar la rutina y la supervisión
Consejos útiles
retira las alfombras temporalmente
observa las señales: suelen dar vueltas y olfatear el suelo antes de hacer sus necesidades
mantén la calma y ten paciencia
Cuándo esperar resultados
Algunos cachorros aprenden rápido, otros necesitan más tiempo. Depende de la edad, la rutina, el carácter y la constancia. El progreso no suele ser inmediato, sino gradual.
La mejor forma de enseñar a un cachorro a usar empapadores es con una rutina clara, un aprendizaje tranquilo y refuerzos positivos constantes. La paciencia y la repetición funcionan mucho mejor que el castigo.
Un paseo cómodo empieza con una correa y un arnés bien elegidos. De ellos dependen la comodidad del perro, tu control en la calle y la seguridad en general. Un equipo inadecuado puede causar molestias, limitar el movimiento o fallar en el peor momento.
Tipos de correas
La correa se elige según el tamaño del perro y el tipo de paseo.
1. Correa clásica
Una opción sencilla y fiable para el uso diario. Funciona bien con la mayoría de los perros. En ciudad, una longitud de entre 1,2 y 2 metros suele ser la más práctica.
Ideal para: paseos diarios, entrenamiento, visitas al veterinario.
2. Correa retráctil
Da más libertad de movimiento al perro, pero ofrece menos control y puede provocar tirones bruscos. Además, es menos duradera porque el mecanismo interno puede fallar.
Ideal para: perros tranquilos y zonas seguras.
3. Correa larga
Suele tener entre 3 y 10 metros de longitud. Es una buena opción para entrenamientos y paseos al aire libre donde el perro puede moverse con más libertad sin estar suelto.
Ideal para: entrenamiento, práctica de llamada a distancia y paseos en espacios abiertos donde el perro necesita más libertad sin ir completamente suelto.
Materiales de la correa
nailon — ligero, económico y fácil de limpiar
cuero — resistente, duradero y se vuelve más flexible con el uso
lona / cinta — fuerte y fiable, adecuada para perros grandes
engomada — ofrece mejor agarre, sobre todo con lluvia
Qué comprobar antes de comprar
el mosquetón se abre con facilidad pero no se suelta solo
las costuras son firmes y uniformes
la empuñadura es cómoda
el peso de la correa es adecuado para el perro
¿Collar o arnés?
No hay una única opción correcta.
El collar con correa es una combinación clásica que funciona bien con perros tranquilos que no tiran y responden a las órdenes.
Si el perro tira con fuerza, tose cuando la correa se tensa o tiene el cuello sensible, el arnés suele ser una opción más cómoda, ya que reparte la presión por el cuerpo.
Cómo elegir un arnés
El arnés debe ajustarse bien, sin apretar. Un buen modelo no limita el movimiento ni roza la piel.
Tipos de arneses
1. Arnés en forma de Y
Las correas pasan por el pecho y entre las patas delanteras, dejando libres los hombros. No presiona el cuello y permite un movimiento natural, por lo que es una excelente opción para paseos activos.
Qué tener en cuenta:
es importante ajustarlo bien para evitar roces bajo las patas
si queda demasiado suelto, el perro puede escaparse
2. Arnés tipo chaleco
Una opción más suave y amplia, muy utilizada para perros pequeños. El tejido se adapta mejor al cuerpo y reduce la presión de las correas.
Qué tener en cuenta:
puede dar más calor en épocas de calor
conviene comprobar que no roce ni se mantenga húmedo
3. Arnés antitirones
Tiene un enganche frontal en el pecho que ayuda a reducir la fuerza de tracción. Permite redirigir suavemente al perro cuando tira.
Qué tener en cuenta:
no sustituye el entrenamiento
puede desplazarse si no está bien ajustado
es importante elegir un modelo que no limite el movimiento de las patas delanteras
Cómo elegir la talla
Lo mejor es tomar medidas y compararlas con la tabla de tallas de la marca.
Qué medir
Normalmente necesitarás:
contorno de pecho — la parte más ancha del cuerpo, justo detrás de las patas delanteras
contorno de cuello — en la base del cuello
A veces también es útil conocer la longitud de la espalda y el peso del perro.
Qué hacer después
Cada marca tiene su propio sistema de tallas. Suele indicarse en el embalaje, en la ficha del producto o en la etiqueta.
Las tallas suelen aparecer como XS, S, M, L, XL o en centímetros.
Importante: una talla M en una marca puede no coincidir con una M en otra, así que no te guíes solo por la letra.
Si el perro está entre dos tallas, normalmente es mejor elegir la más grande si el modelo permite ajuste.
Por ejemplo, si el contorno de pecho es de 52 cm y la tabla indica:
S — 40–50 cm
M — 50–60 cm
Elige M si el arnés se puede ajustar.
Comprueba el ajuste después de comprar
Una vez puesto el arnés, asegúrate de que:
no queda suelto
no presiona el cuerpo
no roza bajo las patas
no limita el movimiento
Como referencia, deberían caber dos dedos entre el arnés y el cuerpo del perro.
Errores habituales
comprar sin tomar medidas
elegir una correa demasiado fina para un perro grande o demasiado pesada para uno pequeño
usar un arnés que roza bajo las patas
elegir un modelo demasiado suelto del que el perro pueda salirse
Un buen accesorio es aquel en el que el perro está cómodo y con el que tú te sientes seguro y tranquilo durante el paseo.
La ropa no es necesaria para todos los perros ni en cualquier situación. Para algunos, ayuda a que los paseos sean más cómodos; para otros, puede ser innecesaria. La clave es adaptarla al clima y al bienestar del perro.
Cuándo realmente hace falta
La ropa suele ser útil para:
perros pequeños
razas de pelo corto
perros sin subpelo
perros mayores
cachorros
perros recién pelados
lluvia, nieve, viento fuerte o frío
Por ejemplo, razas como el chihuahua, el galgo italiano, el crestado chino, el toy terrier o el pinscher miniatura suelen necesitar abrigo.
Cuándo puedes prescindir de ella
Muchos perros con pelaje denso y buen subpelo (como huskies, malamutes, samoyedos o terranovas) toleran bien el frío moderado sin abrigo. Aun así, incluso estas razas pueden beneficiarse de un impermeable o protección contra el barro.
Cómo elegir la ropa
1. Según la temporada
otoño lluvioso — impermeable ligero o capa resistente al agua
invierno — modelos abrigados con protección contra viento y humedad
primavera — prendas más ligeras contra la humedad y el viento
2. Según el ajuste
Una buena prenda:
no roza ni irrita
no limita el movimiento
se mantiene en su sitio sin girarse
no presiona cuello, pecho ni axilas
permite hacer sus necesidades con normalidad
Si el perro se mueve rígido, se queda quieto o intenta quitarse la prenda, es señal de que no le resulta cómoda.
3. Según el material
Fíjate en:
tejido exterior adecuado al clima
forro interior suave
costuras resistentes
cierres fáciles de usar
que se pueda lavar fácilmente
Cómo tomar las medidas
Normalmente necesitarás tres:
largo de espalda (desde la cruz hasta la base de la cola)
contorno de pecho (la parte más ancha)
contorno de cuello
Compara siempre las medidas con la tabla del fabricante, ya que las tallas pueden variar entre marcas.
Cómo acostumbrar al perro a la ropa
Si nunca ha llevado ropa, hazlo poco a poco:
deja que huela la prenda
pruébasela unos minutos en casa
felicítalo y dale un premio
aumenta el tiempo de uso gradualmente
Errores habituales
elegir la talla “a ojo” sin medir
escoger tejidos demasiado rígidos o pesados
abrigar en exceso
dejar la ropa húmeda después del paseo
La ropa solo es útil si realmente hace que el perro esté más cómodo y lo protege del clima. Si le queda bien, no limita el movimiento y es adecuada para la temporada, cumple su función.
El cuidado de un perro no se limita a la comida y los paseos. Para mantener su comodidad en el día a día, conviene tener en casa un conjunto básico de productos de higiene y cuidado del pelaje.
No hace falta comprarlo todo de una vez ni elegir la opción más completa. Es mejor empezar con un kit práctico y añadir lo necesario con el tiempo.
Lista básica de cuidado
1. Cuidado del pelaje
Importante:cada tipo de pelaje requiere herramientas distintas.
Para razas de pelo corto(como labrador, beagle, pug o dóberman):
guante de grooming
peine de dientes finos
cepillo para pelo corto
herramienta deslanadora (para algunos tipos de pelaje)
Para razas de pelo medio(como husky o corgi):
guante de grooming
peine con dientes de distintas longitudes
herramienta deslanadora
cepillo tipo slicker
herramienta para eliminar nudos (si hace falta)
Para razas de pelo largo(como shih tzu, collie, maltés y otras), se necesita un conjunto más completo:
guante de grooming
peine de dientes anchos
peine de dientes finos
herramienta deslanadora
cepillo tipo slicker
herramienta para eliminar nudos
tijeras
En las razas de pelo duro no hay subpelo, por lo que no se utilizan herramientas deslanadoras ni cepillos tipo slicker. Basta con un cepillo adecuado y un peine de trimming.
2. Baño e higiene
champú para perros
una toalla aparte
toallitas o paños suaves para limpiar las patas
acondicionador (si es necesario)
Los champús para personas no son adecuados para la piel de los perros.
3. Patas y uñas
cortaúñas del tamaño adecuado
lima de uñas (opcional)
bálsamo o protector para las almohadillas
Errores habituales
comprar productos al azar sin tener en cuenta el tamaño del perro
usar productos para personas en lugar de productos para perros
elegir herramientas baratas e incómodas
comprar demasiado en lugar de empezar con lo básico
no reemplazar los productos a tiempo
Un buen cuidado no depende de la cantidad de cosas, sino de elegir bien. Un kit sencillo, adaptado a tu perro y usado con regularidad, es más que suficiente.