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  • ¿Cada cuánto hay que cambiar el agua de tu gato?

    ¿Cada cuánto hay que cambiar el agua de tu gato?

    A veces parece que el agua del bebedero puede aguantar un día más: sigue transparente, no huele mal y el gato apenas la ha tocado. Aun así, es posible que ya no le resulte apetecible. Los gatos notan enseguida los cambios de olor, temperatura y sabor, y una pequeña diferencia basta para que dejen de acercarse.

    En este artículo vemos cada cuánto conviene renovar el agua y cómo mantener limpios tanto el bebedero como la fuente.

    Por qué es tan importante que el agua esté fresca

    Los antepasados de los gatos domésticos vivían en zonas secas y obtenían gran parte del agua de sus presas. Esa herencia sigue presente: muchos gatos beben poco por naturaleza.

    Por eso conviene ponérselo fácil. Renovar el agua con frecuencia hace que resulte más apetecible y ayuda al gato a mantener una buena hidratación.

    No todos los gatos beben al mismo ritmo. Algunos apenas tocan el agua durante el día, mientras que otros dejan el recipiente casi vacío. También influyen la alimentación, la temperatura de la casa y el tipo de bebedero.

    La regla básica: cambiar el agua a diario

    Lo ideal es poner agua limpia al menos una vez al día. Vacía el recipiente, enjuágalo y vuelve a llenarlo en lugar de limitarte a añadir agua nueva sobre la que ya había.

    No hace falta esperar hasta el día siguiente si se ensucia antes. Cámbiala enseguida si han caído restos de comida, pelo u otra suciedad, si se ha calentado o si tiene un aspecto extraño.

    Cuando hace calor, revisa el bebedero al menos por la mañana y por la noche. Es especialmente importante si está cerca de una ventana soleada, un radiador o en una habitación calurosa.

    Cuándo cambiar el agua con más frecuencia

    1. Comida húmeda o seca

    Los gatos que comen alimento húmedo obtienen parte del agua con la comida, por lo que suelen acercarse menos al bebedero.

    Con el alimento seco ocurre lo contrario: el agua pasa a ser su principal fuente de hidratación, así que debe estar siempre limpia y disponible.

    1. Días de calor

    En verano el agua se calienta rápido y los gatos suelen beber más. Si el recipiente está al sol o en una habitación calurosa, revísalo varias veces al día.

    1. Si tu gato bebe de una fuente

    A muchos gatos les llama más la atención el agua en movimiento, por eso suelen beber con más ganas de una fuente. Pero una fuente no se mantiene limpia por sí sola. Hay que renovar el agua, desmontar y lavar las piezas con regularidad y cambiar el filtro cuando corresponda. Con el tiempo se acumulan pelo, sedimentos y suciedad en el interior.

    Señales de que el agua ya no está fresca

    No te fijes solo en cuánto tiempo lleva puesta. Es hora de cambiarla si:

    • aparece una película en la superficie
    • el agua está turbia o huele diferente
    • han caído restos de comida o suciedad
    • las paredes del recipiente están resbaladizas
    • el gato la huele y se marcha sin beber

    Si el bebedero o las piezas de la fuente están resbaladizos, ya se ha formado una biopelícula: una capa de bacterias y residuos orgánicos. En ese punto no basta con cambiar el agua; hay que lavar bien el recipiente o desmontar y limpiar la fuente.

    Si el agua recién puesta tampoco convence a tu gato, prueba a cambiar el bebedero de sitio o a utilizar otro modelo. A veces el problema no es el agua, sino la ubicación, la forma o el olor del recipiente.

    Cómo limpiar el bebedero

    Lávalo todos los días con agua tibia y un jabón lavavajillas suave y sin un perfume intenso. Después, acláralo varias veces para que no quede ningún resto de producto.

    Los materiales más recomendables son:

    • acero inoxidable
    • cerámica sin grietas ni desconchones
    • vidrio

    El plástico se raya con el tiempo y puede retener olores. Si utilizas un recipiente de plástico, revísalo con frecuencia y sustitúyelo cuando esté dañado.

    Muchos gatos prefieren bebederos anchos y poco profundos que no les rocen los bigotes. Colócalo en un lugar tranquilo y lejos del arenero. Algunos también beben con más ganas cuando el agua no está junto a la comida.

    En otro de nuestros artículos te contamos cómo elegir los cuencos adecuados para tu gato.

    Cómo limpiar una fuente

    Las fuentes tienen más piezas y rincones donde se acumula la suciedad, así que cambiar el agua no es suficiente. Hay que desmontarlas y limpiarlas con regularidad.

    Al hacerlo:

    • lava el depósito y todas las piezas desmontables
    • limpia la bomba y los rincones de difícil acceso
    • cambia el filtro a tiempo
    • comprueba que no haya restos ni malos olores
    • sigue las indicaciones del fabricante

    Si el chorro pierde fuerza o la fuente empieza a hacer más ruido, revisa la bomba y el nivel de agua.

    Preguntas frecuentes

    ¿Puedo limitarme a rellenar el bebedero?

    Puedes añadir agua durante el día si queda poca, pero eso no sustituye el cambio completo diario ni la limpieza del recipiente.

    ¿Qué agua es mejor para un gato?

    Cualquier agua potable segura para las personas suele ser adecuada. Puede ser del grifo, filtrada o embotellada, según la calidad del agua de tu zona y las preferencias de tu gato.

    No conviene usar agua mineral ni destilada de forma habitual sin consultarlo antes con el veterinario.

    ¿El agua tiene que estar fría?

    A la mayoría de los gatos les va bien el agua a temperatura ambiente o ligeramente fresca. No hace falta que esté helada; suele bastar con dejar el recipiente en un lugar fresco.

    ¿Por qué bebe del grifo y no del bebedero?

    El agua en movimiento suele parecerles más fresca e interesante. Si tu gato ignora el bebedero, prueba con una fuente, otro recipiente o varios puntos de agua repartidos por la casa. A veces el problema está en el propio cuenco o en el lugar donde lo has colocado.

    ¿Qué hago si mi gato apenas bebe?

    Los gatos que comen alimento húmedo suelen visitar menos el bebedero porque ya obtienen parte del agua con la comida. Si tu gato come pienso seco y aun así bebe muy poco, prueba con distintos recipientes, separa el agua de la comida o instala una fuente.

    Si además está decaído, tiene las encías secas, orina menos o presenta otros cambios, consulta con el veterinario.

    ¿Por qué mi gato ha empezado a beber mucho más?

    El calor, un cambio de alimentación o una mayor actividad física pueden aumentar la sed. Sin embargo, si el cambio aparece de repente y se mantiene, también puede estar relacionado con un problema de salud. Si tu gato bebe y orina mucho más de lo habitual, pide cita con el veterinario.

    Un bebedero cómodo, un lugar tranquilo y varios puntos de agua por la casa influyen tanto como la frecuencia con la que la cambias. Observa las preferencias de tu gato: te ayudarán a encontrar la opción que mejor le funciona.

  • Por qué muerden los gatos

    Por qué muerden los gatos

    Que un gato te muerda la mano no significa necesariamente que sea agresivo o que esté mal educado. En la mayoría de los casos, un mordisco es simplemente una forma de comunicarse. Puede estar invitándote a jugar, intentando defenderse, diciéndote que algo le molesta o incluso tratando de avisarte de que no se encuentra bien. En este artículo veremos qué intenta decirte tu gato cuando muerde, cómo identificar la causa de ese comportamiento y qué puedes hacer para ayudarle a dejar de hacerlo.

    Motivos por los que un gato muerde

    1. Juego

    Es completamente normal que los gatitos y los gatos jóvenes muerdan mientras juegan. Así practican sus habilidades de caza: acechan, atrapan a su presa, la sujetan con las patas y la muerden. Si desde pequeños juegan con las manos o los pies de las personas, acabarán viéndolos como una parte más del juego.

    Los mordiscos durante el juego suelen ser fáciles de distinguir de una agresión real. El gato está relajado, no bufa y no intenta hacer daño de verdad. En cambio, si aplana las orejas, arquea el lomo, gruñe o parece asustado, lo más probable es que el motivo del mordisco no tenga nada que ver con el juego.

    1. El gato ya no quiere más caricias

    Una de las causas más habituales de los mordiscos es el exceso de contacto. A muchos gatos les gusta que los acaricien, pero solo durante un tiempo. Cuando llegan a su límite, primero intentan avisar marcando sus propios límites y solo después recurren al mordisco.

    Antes de morder, es habitual que el gato:

    • empiece a mover la cola con fuerza;
    • tense el cuerpo;
    • eche las orejas hacia atrás;
    • aparte la cabeza;
    • intente marcharse.

    Si seguimos acariciándolo a pesar de estas señales, el mordisco puede convertirse en su forma de poner fin a una situación que ya no le resulta agradable.

    1. Instinto de caza

    Unos pies en movimiento, unas manos bajo una manta o una prenda que se balancea pueden convertirse fácilmente en una presa para un gato. Este comportamiento es especialmente frecuente en gatitos y en gatos jóvenes muy activos.

    Para evitar que aprenda a «cazar» a las personas, es importante utilizar juguetes desde el principio. Las cañas, las pelotas y los juguetes interactivos permiten canalizar ese instinto de una forma segura.

    1. Falta de actividad

    Incluso un gato que vive exclusivamente dentro de casa sigue siendo un depredador. Si no tiene suficientes oportunidades para jugar y gastar energía, buscará otra forma de entretenerse. En ese caso, las manos, los pies o incluso la cara de su dueño pueden convertirse en el objetivo.

    En muchos casos, basta con dedicar unos 10 o 15 minutos al día a jugar activamente con el gato para notar una mejora.

    1. Miedo

    Un gato puede morder cuando siente que está en peligro. Es una reacción relativamente frecuente durante una visita al veterinario, después de una mudanza, al conocer a otro animal o cuando se le obliga a interactuar con personas que le generan inseguridad.

    En lugar de intentar corregir ese comportamiento, lo mejor es eliminar la fuente de estrés siempre que sea posible y darle tiempo para tranquilizarse.

    1. Dolor o malestar

    Si tu gato nunca había mordido y de repente empieza a hacerlo, conviene pensar primero en su estado de salud. Igual que las personas pueden mostrarse más irascibles cuando sienten dolor, los gatos también pueden cambiar de comportamiento si algo les molesta.

    Las mordidas repentinas pueden estar relacionadas con:

    • enfermedades dentales;
    • artritis;
    • lesiones;
    • enfermedades internas;
    • otros problemas de salud.

    Si este comportamiento aparece de forma repentina o va acompañado de otros cambios, es importante acudir al veterinario lo antes posible.

    ¿Se debe castigar a un gato por morder?

    No. Castigar a un gato por morder rara vez ayuda. En la mayoría de los casos, el animal no relacionará el castigo con el mordisco, sobre todo si la reacción llega unos segundos después o si mordió porque estaba asustado o sobreestimulado.

    Lo que sí puede ocurrir es que empiece a verte como una fuente de experiencias negativas o de estrés. Es mucho más eficaz averiguar por qué está mordiendo y actuar sobre la causa del problema.

    Cómo conseguir que un gato deje de morder

    En muchos casos, pequeños cambios en la forma de interactuar con el gato pueden marcar una gran diferencia:

    • no juegues con las manos ni con los pies;
    • utiliza juguetes que estimulen su instinto de caza;
    • termina el juego si empieza a morder con demasiada fuerza;
    • respeta las señales cuando el gato ya no quiera seguir interactuando;
    • dedica tiempo a jugar con él todos los días;
    • si el comportamiento cambia de forma repentina, llévalo al veterinario.

    Cuándo buscar ayuda

    Si tu gato muerde con frecuencia, provoca heridas importantes o su comportamiento cambia de forma repentina sin una causa evidente, no retrases la visita al veterinario. Si se descarta un problema de salud, un especialista en comportamiento felino podrá ayudarte a identificar la causa y encontrar una solución.

    Recuerda que los gatos no muerden porque quieran hacer daño a las personas. La mayoría de las veces, el mordisco es una forma de comunicarse, protegerse o expresar que algo no les gusta. Aprender a interpretar esas señales no solo ayudará a reducir los mordiscos, sino que también mejorará la relación entre tú y tu gato.