Cada día, los perros pierden líquidos al respirar, moverse y a través de los procesos normales del organismo, por lo que es importante reponer esa agua con regularidad. Una buena hidratación ayuda a mantener la salud y el bienestar general de tu perro.
¿Cuánta agua necesita al día?
De media, un perro adulto sano necesita entre 40 y 70 ml de agua por cada kilo de peso al día:
perro de 5 kg: aproximadamente 200–350 ml
perro de 10 kg: alrededor de 400–700 ml
perro de 20 kg: alrededor de 800–1400 ml
Si come pienso seco, normalmente necesitará más agua. En cambio, con una dieta húmeda parte de los líquidos los obtiene de la comida.
Qué influye en la sed
La cantidad de agua que bebe puede cambiar de un día a otro. Por ejemplo, después de un paseo o en verano, el cuenco puede vaciarse más rápido de lo habitual, y eso puede ser completamente normal.
La sed suele aumentar con:
calor
paseos activos y juegos
aire seco en casa
alimentación seca
embarazo y lactancia
recuperación después del ejercicio
Cómo saber si bebe poco
Presta atención si tu perro:
tiene las encías secas
se acerca poco al cuenco
orina menos de lo habitual
está apagado o somnoliento
rechaza la comida
lleva mal el calor
Estas señales pueden indicar deshidratación, así que no conviene retrasar la visita al veterinario.
Si tu perro bebe demasiado
El aumento de la sed también merece atención. A veces se relaciona con el calor o con la alimentación, pero si tu perro empieza a beber mucho más de lo habitual sin una causa clara, también puede estar asociado a distintos problemas de salud. Es especialmente importante si además aparecen micciones frecuentes, pérdida de peso, debilidad, vómitos o falta de apetito.
Cómo mantener una buena hidratación
el agua debe estar siempre disponible
lava el cuenco con regularidad
cambia el agua cada día y, con calor, varias veces al día
cuando viajes, lleva siempre agua y un cuenco portátil
coloca varios cuencos en casa si el espacio es grande
No existe una cifra única válida para todos los perros. Ten en cuenta su peso, estilo de vida y el clima. Si tu perro está activo, come bien y se encuentra bien, pequeñas variaciones suelen ser normales. Lo que no conviene ignorar son los cambios bruscos en la sed.
Llevar un gatito a casa es un momento emocionante, pero una buena preparación marca la diferencia. Un entorno seguro y todo lo necesario desde el primer día ayudarán a tu nuevo compañero a adaptarse más rápido, sentirse tranquilo y acostumbrarse mejor a la nueva rutina.
En esta guía te contamos cómo prepararte para la llegada de un gatito para que vuestros primeros días juntos sean tranquilos, cómodos y sin estrés.
Prepara la casa con antelación
Para un gatito pequeño, incluso los objetos más comunes pueden suponer un riesgo. Cuanto más tranquilo y seguro sea el espacio al principio, más fácil será la adaptación.
Haz tu hogar seguro
Esconde cables y cordones que el gatito pueda morder.
Guarda productos de limpieza, medicamentos y objetos pequeños fuera de su alcance.
Revisa las ventanas. Deben tener redes de seguridad o sistemas seguros para ventilar.
Comprueba las plantas de interior, ya que algunas son tóxicas para los gatos.
Si hay superficies altas, limita el acceso al principio para evitar caídas durante el juego.
Si hay niños pequeños en casa
Explícales con antelación que un gatito no es un juguete, sino un ser vivo que también necesita tiempo para adaptarse a su nuevo hogar. Los primeros días son especialmente importantes para una llegada tranquila.
Conviene acordar unas reglas sencillas:
no coger al gatito en brazos sin ayuda de un adulto
no despertarlo mientras duerme
no tirarle de la cola, las patas ni las orejas
no gritar cerca ni asustarlo
dejar que se aleje o se esconda si lo necesita
jugar solo con juguetes adecuados, no con las manos
Una presentación tranquila ayudará a que el niño y el gatito se hagan buenos amigos.
Que los primeros días sean tranquilos
Prepara un rincón silencioso donde el gatito pueda descansar. El primer día, evita agobiarlo con demasiada atención. Necesita tiempo para explorar olores nuevos, observar el entorno y sentirse seguro. No hace falta enseñarle toda la casa desde el primer momento. Al principio basta con una zona con cama, agua, comida y arenero. Así le resultará más fácil adaptarse al nuevo espacio y a la rutina diaria.
Qué comprar primero
Estas son las cosas básicas que conviene tener listas antes de su llegada:
Necesitarás al menos dos cuencos: uno para el agua y otro para la comida. Si vas a ofrecer pienso y comida húmeda, viene bien tener un tercero. Elige cuencos estables de cerámica o acero inoxidable. Son seguros, fáciles de limpiar y duraderos. El agua fresca debe estar siempre disponible.
Elige un arenero adecuado al tamaño del gatito. Debe poder entrar con facilidad y darse la vuelta cómodamente. Para los más pequeños, suelen funcionar mejor los modelos con bordes bajos. Coloca el arenero en una zona tranquila, lejos del ruido y de corrientes de aire. Existen muchos tipos de arena, y la mejor opción suele descubrirse probando. Si el gatito ya está acostumbrado a una arena concreta, es mejor no cambiarla de inmediato.
3. Alimentación
La dieta adecuada depende de la edad, la raza y las recomendaciones del veterinario. Los gatitos necesitan alimentos formulados especialmente para el crecimiento. Evita cambios bruscos de alimentación. Si antes comía otra cosa, haz la transición poco a poco durante varios días.
4. Transportín
El transportín sirve para mucho más que las visitas al veterinario. Permite trasladar al gatito con seguridad y también puede convertirse en un refugio acogedor dentro de casa. Elige un modelo resistente, bien ventilado y con cierre seguro. Déjalo abierto con frecuencia para que lo vea como un lugar familiar y seguro.
5. Rascador
Un rascador ayuda a proteger los muebles y le ofrece un lugar natural donde afilarse las uñas. Colócalo cerca de su futura zona de descanso. Para hacerlo más atractivo, puedes elegir uno con juguete colgante o añadir un poco de hierba gatera.
6. Juguetes
Los juguetes son esenciales para un desarrollo saludable y para su estimulación mental. Además, jugar juntos ayuda a crear confianza entre vosotros. Elige pelotas, cañas y juguetes blandos y seguros, sin piezas pequeñas que puedan soltarse.
Qué necesitas para sus cuidados
Estos son algunos básicos para el cuidado regular y la salud general:
1. Higiene básica
Pueden venir bien:
cepillo o peine
cortaúñas
toallitas para mascotas
champú, si hace falta
No utilices productos para personas. No son adecuados para la piel sensible de los animales. Al principio basta con lo básico y con una introducción suave a estas rutinas.
2. Protección antiparasitaria
Incluso los gatos que viven en casa necesitan protección frente a parásitos externos e internos. Pipetas y comprimidos deben elegirse siempre según la edad y el peso, ya que usar productos inadecuados puede ser peligroso.
3. Cuándo acudir al veterinario
Una revisión poco después de llegar a casa es una decisión muy recomendable. El veterinario podrá valorar su estado general, orientar sobre vacunas, prevención antiparasitaria y resolver dudas sobre alimentación o cuidados. Si el gatito pierde el apetito, está decaído o tiene problemas digestivos, acude al veterinario sin demora.
Problemas habituales durante las primeras semanas
Cada gatito se adapta a su ritmo. Las pequeñas dificultades iniciales son normales y suelen resolverse con paciencia, calma y una rutina estable.
1. No come
Después del cambio de casa, puede rechazar la comida por estrés. Dale tiempo, mantén un ambiente tranquilo y asegúrate de que siempre tenga agua fresca. Si no vuelve a comer en 24 horas o aparecen otros síntomas, consulta con un veterinario.
2. Se esconde
Es una reacción normal ante un entorno nuevo. No lo saques a la fuerza. Saldrá cuando se sienta más seguro. Una voz tranquila y un ambiente predecible le ayudarán a adaptarse antes.
3. No usa el arenero
La causa puede ser el estrés, una mala ubicación o un arenero poco adecuado. Mantén la zona limpia y evita olores fuertes cerca. También puedes probar con un producto de ayuda para el aprendizaje.
4. Muerde y araña
Puede morder o arañar mientras juega, se defiende o libera energía. Redirige su atención hacia juguetes y evita fomentar el juego con las manos. Con paciencia y constancia, este comportamiento suele mejorar con el tiempo.
Cuidar bien de un gatito no solo es importante para su salud, también es una forma maravillosa de crear un vínculo fuerte durante esta primera etapa de vuestra vida juntos. Un gatito feliz te lo agradecerá con ronroneos y cariño.
El arenero es uno de los elementos básicos en cualquier hogar con gatos. Para que el hábito de usarlo se forme lo antes posible, debe mantenerse limpio y tener el tamaño adecuado. En este artículo repasamos los principales tipos de areneros, sus ventajas y desventajas.
Tipos de areneros para gatos
Algunos gatos prefieren un arenero abierto y sencillo, mientras que otros se sienten más cómodos en un espacio cerrado y tranquilo. La mejor opción suele encontrarse probando con calma.
Si quieres cambiar un arenero por otro, lo mejor es hacerlo así:
Coloca el nuevo arenero junto al antiguo. No retires el anterior de inmediato: el gato necesita tiempo para acostumbrarse.
Usa la misma arena. Al principio, mantén el mismo tipo de arena y la misma cantidad.
Aprovecha el olor familiar. Añade un poco de arena usada del arenero antiguo al nuevo.
Ten paciencia. Algunos gatos se adaptan en un día y otros tardan más.
Refuerza lo positivo. Si usa el nuevo arenero, prémialo con caricias o una golosina.
Cuando el gato empiece a usar el nuevo arenero con regularidad, podrás retirar el anterior.
Arenero abierto clásico
La opción más común: una bandeja de plástico con bordes bajos o medianos.
Ventajas:
económico
fácil de limpiar y recoger con pala
Desventajas:
la arena suele salir fuera
los olores se notan más
el interior queda visible
A pesar de ello, suele ser la mejor opción para gatitos y gatos mayores.
Arenero con rejilla
Es un arenero abierto con una rejilla de plástico sobre la base. La arena se coloca debajo o incluso puede no usarse.
Ventajas:
la arena se pega menos a las patas
menor consumo de arena
el gato no puede comerse la arena
Desventajas:
requiere limpieza frecuente
el olor aparece rápido
algunos gatos necesitan escarbar
puede costar acostumbrarse
Es una buena opción para quienes están dispuestos a limpiarlo varias veces al día. Conviene saber que algunos gatos tardan más en aceptarlo.
Arenero con bordes altos
Ideal para gatos que escarban con entusiasmo.
Ventajas:
menos suciedad alrededor
más espacio para gatos grandes
Desventajas:
no es ideal para gatitos ni gatos mayores, ya que les puede resultar difícil entrar
Muy buena opción para gatos adultos y activos.
Arenero cerrado
Modelos tipo casita con tapa y entrada lateral o frontal.
Ventajas:
menos olor fuera del arenero
la arena se mantiene dentro
más privacidad para el gato
Desventajas:
ocupa más espacio
necesita limpieza regular
no a todos los gatos les gusta estar cerrados
Adecuado para gatos tímidos y para hogares donde se valora el orden.
Consejo: La altura ideal de un arenero cerrado es la distancia entre la superficie de la arena y la punta de las orejas del gato sentado, más 5 cm.
Arenero autolimpiable
Modelo automático que retira los residuos después de cada uso.
Ventajas:
menos limpieza manual
arena más limpia y menos olor
algunos modelos controlan hábitos y salud mediante una app
Desventajas:
caro
necesita electricidad
puede asustar a algunos gatos; los modelos de baja calidad pueden ser inseguros
Una opción práctica para personas con poco tiempo o que viajan con frecuencia, aunque no sirve para todos los gatos. Si eliges uno, asegúrate de que tenga sensores de seguridad fiables.
Accesorios útiles
Lista de objetos que facilitan el cuidado diario del arenero:
Pala para arena. Elige una con ranuras que dejen pasar la arena limpia y retengan los grumos.
Alfombrilla. Recoge la arena de las patas y ayuda a mantener el suelo limpio. Si tu gato muerde objetos, mejor evitarla.
Bolsas para residuos. Muy prácticas para limpiar rápido y sin ensuciar.
Contenedor para arena. Perfecto para guardar la reserva cerca del arenero y protegerla de la humedad.
Al elegir un arenero, no te fijes solo en el diseño. Debe adaptarse al tamaño del gato, ser cómodo y estar en un lugar tranquilo. Si tu gato lo evita, normalmente no es cuestión de carácter, sino de que ese arenero no le resulta adecuado.
La mayoría de los gatitos aprenden a usar el arenero rápidamente si todo está bien preparado y no se les presiona. Lo más importante es elegir un arenero cómodo, una arena adecuada y tener paciencia.
Elige el arenero correcto
Para los gatitos, lo mejor son los areneros con bordes bajos para que puedan entrar fácilmente. Colócalo en un lugar tranquilo, sin ruidos ni corrientes de aire, donde el pequeño pueda sentirse seguro y tener privacidad.
Si tu casa es grande, conviene poner al menos dos areneros en distintas zonas, sobre todo al principio.
Escoge una buena arena
Para facilitar el aprendizaje, utiliza una arena sin perfume intenso. La arena vegetal, la de maíz y la bentonita aglomerante funcionan muy bien.
La arena de sílice controla muy bien los olores, pero algunos gatitos pueden intentar comérsela, y eso puede ser peligroso.
Más adelante podrás probar distintas opciones y ver cuál prefiere tu gato.
Recuérdale con suavidad
Lleva al gatito al arenero después de dormir, comer o jugar. Son los momentos en los que normalmente necesita hacer sus necesidades.
No lo obligues ni lo asustes. Basta con enseñarle el lugar con calma varias veces.
Refuerza el hábito
Si usa el arenero, felicítalo con caricias, una voz amable o un premio pequeño.
Si hay accidentes
Los errores durante los primeros días forman parte de la adaptación.
Qué hacer:
limpiar muy bien la zona para eliminar el olor
comprobar si el arenero está bien ubicado
moverlo poco a poco si hay un lugar mejor
probar otro tipo de arena
usar un spray atrayente para arenero
recordárselo más a menudo después de dormir y comer
Nunca le restriegues el hocico, le grites ni lo castigues.
Problemas de salud
Si el gatito evita el arenero con frecuencia, maúlla al intentar hacer sus necesidades, tiene estreñimiento, diarrea o está decaído, puede haber un problema de salud y no de comportamiento. Ante cualquier duda, llévalo cuanto antes a un veterinario de confianza.
¿Se puede enseñar a un gato adulto?
Sí, pero normalmente lleva más tiempo que con un gatito, porque ya puede tener hábitos adquiridos o malas experiencias previas.
El proceso es el mismo: elegir un arenero cómodo, colocarlo en un lugar tranquilo y encontrar una arena que le guste. Actúa con calma, sé constante y evita los castigos. Si antes hacía sus necesidades en la calle o en otro sitio, la adaptación completa puede tardar varias semanas.
Hace un momento tu gato estaba tranquilo en el sofá. Y de repente: arranque fulminante, giro cerrado, salto por el pasillo y carrera a toda velocidad por la casa. Son los llamados zoomies, una descarga repentina de energía que casi cualquier persona que convive con un gato conoce bien.
Puede parecer extraño, resultar gracioso y a veces incluso molesto, pero en la mayoría de los casos es un comportamiento completamente normal.
Por qué tu gato empieza a correr de repente
1. Energía acumulada
Los gatos duermen mucho, pero eso no significa que no necesiten moverse. Después de descansar durante horas, el cuerpo necesita liberar energía.
2. Instinto cazador
Aunque en casa solo haya zapatillas y una manta, los instintos siguen ahí. Acechar, lanzarse y perseguir forman parte de la naturaleza felina.
3. Ritmos biológicos
Muchos gatos están especialmente activos al amanecer y al atardecer. Por eso las carreras nocturnas son tan habituales.
4. Después del arenero
Algunos gatos salen disparados después de ir al baño. Existen varias teorías: una de ellas dice que la sensación de alivio puede activar ciertos nervios relacionados con el bienestar.
Qué puede hacer el dueño
Normalmente no hay motivo de preocupación si tu gato:
corre con entusiasmo y no por miedo
después descansa con normalidad
come bien
juega
se mueve libremente y sin dolor
Así puedes ayudar a canalizar esa energía:
1. Juega con tu gato
10–15 minutos de juego activo durante el día y por la tarde suelen reducir la actividad nocturna.
2. Enriquece su entorno
Túneles, rascadores, estantes para saltar y ratones de juguete ayudan a gastar energía en otros momentos del día.
3. No lo regañes
El gato no actúa por fastidiar. Es simplemente un comportamiento natural.
4. Ajusta la rutina
A veces ayuda jugar por la noche y darle de comer después. Es un patrón natural: cazar, comer y descansar.
Cuándo prestar atención
Si además de correr notas miedo, agresividad, maullidos de dolor, picor, cojera u otros síntomas preocupantes, conviene consultarlo con un veterinario.
Las carreras nocturnas no significan que tu gato sea raro ni tenga mal carácter. Simplemente sigue sus instintos y ensaya su papel de gran cazador. Sí, a veces haciendo ruido y tirando cosas por el camino, pero eso es muy de gato.
Si tu gato come demasiado deprisa, no es solo una costumbre graciosa o inofensiva. Comer con tanta prisa puede causarle molestias y hacer que parezca hambriento todo el tiempo. La buena noticia es que, en muchos casos, se soluciona con pequeños cambios en la forma de alimentarlo.
Por qué puede ser un problema
Comer demasiado rápido puede provocar:
regurgitación justo después de comer
náuseas
hipo
gases y malestar abdominal
comer en exceso
aumento de peso
Si ocurre con frecuencia, conviene buscar la causa.
Por qué tu gato come tan rápido
Puede deberse a distintas razones:
Competencia por la comida. Si hay varios animales en casa, puede apresurarse para que nadie le quite su comida.
Comidas poco frecuentes. Si pasa demasiado tiempo entre una comida y otra, es normal que llegue con ansiedad.
Estrés o ansiedad. Una mudanza, ruidos, nuevos animales o cambios en casa pueden influir en su comportamiento frente al plato.
Experiencias pasadas. Los gatos adoptados de refugios o rescatados de la calle a menudo conservan la costumbre de comer rápido mientras haya comida disponible.
Le encanta esa comida. Si le gusta mucho el alimento, sobre todo el húmedo, puede devorarlo en segundos.
Qué puedes hacer
Lo más sencillo es crear condiciones que le impidan comer con la misma velocidad:
Usa un comedero interactivo. Un cuenco antiahogo o comedero interactivo hace que coma más despacio y en porciones pequeñas.
Divide la ración. Muchos gatos comen mejor en cantidades pequeñas varias veces al día. También puedes repartir pequeñas porciones de pienso por distintos lugares de la casa.
Dale de comer por separado. Si no compite con otros animales, suele comer con más calma.
Mantén una rutina. Los horarios regulares ayudan a reducir la ansiedad.
Cuándo consultar al veterinario
Si tu gato pide comida constantemente, adelgaza, devuelve la comida después de cada toma o cambia de comportamiento de forma repentina, conviene consultar con un veterinario. A veces comer con ansiedad puede estar relacionado con un problema de salud.
Cuidar bien de un gato implica mucho más que tener arenero, cuencos y juguetes. Hay algunos básicos del día a día que ayudan a mantener su salud, su comodidad y su bienestar general. Estas son cinco cosas muy útiles que merece la pena tener en casa.
1. Cepillo o peine de aseo
Cepillar al gato con regularidad ayuda a retirar el pelo suelto, reducir nudos y disminuir notablemente la cantidad de pelo por casa. Aunque existe el mito contrario, no solo lo necesitan los gatos de pelo largo: cualquier gato con pelaje se beneficia del cepillado.
Además, puede convertirse en un momento agradable que refuerza la confianza entre vosotros.
2. Cortaúñas
Si las uñas no se desgastan de forma natural, conviene recortarlas de vez en cuando. Para ello, lo mejor es usar un cortaúñas específico para mascotas, ya que resulta más seguro y cómodo que unas tijeras normales.
Importante: corta solo la punta transparente de la uña y evita la parte sensible del interior. Si tu gato se pone nervioso, puedes hacerlo en varias sesiones cortas.
3. Protección antiparasitaria
Incluso los gatos que viven dentro de casa necesitan protección frente a pulgas, garrapatas y parásitos internos. Existen distintos formatos, como pipetas, comprimidos o pastas. El producto adecuado debe elegirse siempre según la edad y el peso del gato.
4. Toallitas, discos suaves y bastoncillos de algodón
Muy prácticos para pequeños cuidados diarios: limpiar los ojos, retirar suciedad del pelaje o asear con suavidad la barbilla y las patas al volver a casa.
5. Cepillo de dientes y pasta para gatos
La higiene dental suele pasarse por alto, y es un error. Cuidar los dientes de forma regular ayuda a reducir el riesgo de placa, enfermedades dentales y problemas de encías. Para los gatos solo deben usarse cepillos y pastas formulados especialmente para ellos.
Para completar lo básico, conviene tener en casa un pequeño botiquín de primeros auxilios para mascotas y guardar el contacto de un veterinario de confianza.
Aprender a ir con correa es la base de los paseos tranquilos y agradables. Algunos perros la aceptan enseguida, mientras que otros necesitan más tiempo y apoyo por parte de su cuidador. Un aprendizaje calmado y progresivo ayuda a evitar estrés innecesario y a crear este hábito con más facilidad.
Cuándo empezar
Lo ideal es presentar la correa desde cachorro, una vez que ya se haya adaptado a casa y esté preparado para conocer objetos y rutinas nuevas. Un perro adulto también puede aprender, aunque a veces necesita más tiempo y paciencia.
Qué preparar antes de empezar
Tener lo básico facilitará el proceso:
una correa ligera de longitud adecuada
un arnés cómodo o collar de la talla correcta
premios o golosinas para reforzar
Si el perro se siente incómodo o asustado, todo será mucho más difícil.
Cómo acostumbrarlo al collar o al arnés
Paso 1. Deja que lo conozca
Enséñale el collar o el arnés y deja que lo huela. No se lo pongas a la fuerza de inmediato. Premia su curiosidad con caricias, voz amable o una golosina.
Paso 2. Pónselo dentro de casa
Colócale el collar o arnés durante uno o dos minutos en un ambiente tranquilo.
Mientras tanto, puedes:
jugar con él
ofrecerle un premio
entretenerlo con una actividad sencilla
Quítaselo antes de que empiece a ponerse nervioso.
Paso 3. Aumenta el tiempo poco a poco
Cada día añade unos minutos más. Empieza con periodos cortos y ve alargando el tiempo gradualmente.
Paso 4. Comprueba el ajuste
El collar o arnés no debe quedar ni suelto ni apretado. Deberían caber dos dedos entre el accesorio y el cuerpo del perro.
Si se rasca o intenta quitárselo
Es normal al principio. La sensación en el cuerpo es nueva y extraña. Redirige su atención con juego, movimiento o premios.
Cuándo añadir la correa
Cuando lleve el collar o arnés dentro de casa con tranquilidad y ya no le preste atención, puedes enganchar la correa y pasar a la siguiente fase.
Cómo acostumbrarlo a la correa
Paso 1. Preséntale la correa
Igual que con el collar, no tengas prisa. Déjala cerca y permite que la huela. Refuerza cualquier interés con voz amable y premios. Repite durante varios días.
Paso 2. Engánchala unos minutos dentro de casa
Cuando la correa ya no le genere desconfianza, colócasela un momento. Deja que esté quieto, camine o explore libremente, pero no tires de él.
No esperes a que se agobie. Es mejor aumentar el tiempo poco a poco mientras lo distraes con juego o premios.
Paso 3. Enséñale a caminar contigo
Da unos pasos por casa. Cuando camine a tu lado o se acerque por iniciativa propia, felicítalo y prémialo enseguida. Así aprenderá que estar cerca de ti tiene recompensa.
Paso 4. Qué hacer cuando tense la correa
Si tira hacia delante, no lo sigas.
Lo mejor es:
detenerte
esperar a que la correa se afloje
llamarlo hacia ti
continuar solo con la correa floja
De este modo aprende que tirar no le hace avanzar.
Paso 5. Lleva el aprendizaje a la calle
Empieza en lugares tranquilos: un patio, una calle calmada o un parque vacío. Después, añade poco a poco entornos más habituales.
Si sales directamente a un sitio ruidoso o lleno de estímulos, le costará mucho concentrarse.
Problemas frecuentes y cómo resolverlos
Se queda quieto y no quiere avanzar
No tires de la correa. Agáchate, llámalo, anímalo con un premio o da un paso hacia atrás
Muerde la correa
Redirige la atención hacia un juguete o al movimiento y premia la calma
Tira constantemente
Reduce distracciones y cambia de dirección con más frecuencia
Le da miedo la calle
Haz paseos cortos y deja que se acostumbre al entorno poco a poco
Cuánto practicar
Es mejor dedicar cinco o diez minutos al día que hacer una sola sesión larga a la semana. La constancia da resultados más rápidos y sólidos.
Qué no hacer
no dar tirones bruscos
no gritar
no castigar el miedo
no saturarlo con sesiones largas
no esperar perfección en un solo día
Si avanzas paso a paso y sin agobiar al perro, el aprendizaje será mucho más fácil. Con el tiempo, la correa dejará de ser una fuente de estrés y pasará a formar parte de paseos tranquilos y agradables.
No todos los alimentos seguros para las personas lo son para los perros. Algunos pueden causar molestias digestivas, mientras que otros pueden provocar intoxicaciones graves y requieren atención veterinaria urgente.
Alimentos que no debes dar a tu perro (ni “un poquito”)
Para un perro pequeño, incluso una pequeña cantidad puede ser una dosis importante. Además, la sensibilidad varía: algo que no causó problemas una vez puede provocar una reacción grave en otra ocasión.
1. Chocolate y productos con cacao
Contienen alcaloides como la teobromina y la cafeína, que son altamente tóxicos para los perros.
2. Uvas y pasas
Pueden provocar insuficiencia renal aguda, incluso en pequeñas cantidades.
3. Cebolla y ajo (en cualquier forma)
Son fuentes de organosulfuros, compuestos que dañan los glóbulos rojos y pueden causar anemia.
4. Xilitol
Este edulcorante se encuentra en chicles, dulces, algunos productos de panadería e incluso ciertas pastas de dientes. Puede provocar una caída peligrosa del azúcar en sangre y causar insuficiencia hepática.
5. Alcohol
Es peligroso incluso en cantidades mínimas y puede estar presente en productos que no lo parecen. Existe riesgo de intoxicación grave e incluso de muerte.
6. Café, bebidas energéticas y té
Debido a la cafeína, pueden estimular en exceso el sistema nervioso y causar taquicardia, temblores y otros síntomas graves.
7. Huesos cocidos
Especialmente los huesos pequeños o frágiles. Pueden astillarse y causar lesiones graves en el sistema digestivo.
8. Comida grasa, frita o muy salada
Puede provocar vómitos, diarrea e incluso pancreatitis.
9. Masa cruda con levadura
Aumenta de volumen en el estómago y puede causar hinchazón peligrosa. Además, durante la fermentación se produce alcohol, lo que añade un riesgo adicional.
Qué hacer si tu perro come algo peligroso
No esperes a que aparezcan síntomas. Algunas intoxicaciones no se manifiestan de inmediato, incluso si al principio el perro parece estar bien.
Qué hacer de inmediato
retira los restos del alimento
anota qué ha comido, cuánto y cuándo
guarda el envase si es posible
contacta con una clínica veterinaria lo antes posible
sigue las indicaciones del profesional
No intentes provocar el vómito por tu cuenta sin la indicación directa de un veterinario. En algunos casos puede empeorar la situación.
La regla general es sencilla: si tienes dudas, no se lo des. Para premiarlo, utiliza solo alimentos seguros o snacks específicos para perros.
Morder y destrozar objetos es un comportamiento natural en los perros. Así exploran el entorno, liberan tensión, se entretienen e incluso atraviesan la etapa de dentición. En muchos casos, el problema no es “mala conducta”, sino la falta de cosas adecuadas y seguras para morder.
Por qué tu perro muerde cosas
No hay una sola causa. Estas son las más habituales:
1. Dentición
Durante el cambio de dientes, las encías pueden estar sensibles y con picor, lo que aumenta la necesidad de morder.
Qué ayuda:
juguetes seguros para morder
mordedores específicos para esta etapa
Consejo: rota los juguetes para mantener el interés.
2. Aburrimiento y falta de actividad
Si un perro no tiene nada que hacer, se buscará entretenimiento por su cuenta: muebles, zapatos, mandos o cajas.
Hazte estas preguntas:
¿Tiene suficientes paseos?
¿Hay juego o entrenamiento a diario?
Si la respuesta es no, toca enriquecer su rutina.
3. Estrés o ansiedad
Muchos perros muerden para descargar tensión: cuando se quedan solos, con cambios en casa, ruidos o alteraciones de la rutina.
Qué es importante:
identificar la causa del estrés
establecer una rutina estable y predecible
consultar con un profesional si la ansiedad es intensa
Cómo solucionarlo
1. Reduce las tentaciones
Es la forma más rápida de evitar destrozos.
Guarda:
zapatos (en un zapatero o armario cerrado)
cables (usa organizadores)
mandos (fuera de su alcance)
juguetes de niños (en cajas)
libros (en estantes altos o cerrados)
ropa (en armarios)
2. Ofrece alternativas
Tu perro necesita cosas que sí pueda morder.
Opciones:
juguetes seguros para masticar
juguetes resistentes
juguetes interactivos o tipo rompecabezas con comida
3. Refuerza la elección correcta
Si elige su juguete, felicítalo, dale un premio o juega con él un rato.
4. Aumenta la actividad física
Después de un buen paseo, juego o sesión de entrenamiento, suele disminuir el impulso de destrozar cosas.
5. No castigues a posteriori
Si encuentras algo roto más tarde, el castigo no sirve. Tu perro no lo asociará con lo que hizo antes y no entenderá qué ha pasado.
Cuándo puede hacer falta ayuda
Busca apoyo profesional si tu perro:
muerde de forma constante y compulsiva
se hace daño en dientes o encías
ingiere objetos no comestibles
destroza la casa por ansiedad cuando se queda solo
En estos casos, lo mejor es consultar con un veterinario o un especialista en comportamiento canino.
Morder no es una forma de “vengarse”, sino una señal de que hay una necesidad no cubierta. Cuando entiendes la causa y ofreces una alternativa adecuada, este comportamiento suele reducirse de forma notable.